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Tuesday, 2 June 2015

IQUE EL FLOJO SOY YO.


Me encuentro en Europa, específicamente en Sicilia, Italia, bellísima, llena de colores, naturaleza por doquier, cabras en cada camino, donde puedo llenar las botellas de agua para consumo humano en el vertedero donde antiguamente tomaban los caballos, donde se recogen verduras y hasta hongos camino a casa, con lo que puedo preparar un suculento almuerzo sin gastar un centavo de euro, solo agradecer a Dios por tantas bondades.

Italia es un país donde se compra la leche a 0,49 ct de euro el litro, donde se consigue el café a 0,85 ct de euro, salchichas recién hechas en la carnicería a 3eu el kilo, donde un litro de agua te cuesta 0,23 ct de euro y así, mil bondades.
Vivo en un pueblo que se llama Santa Caterina Villarmosa, donde nació mi padre y donde hay una calle con nuestro apellido, es montañoso, condenadamente frío en el invierno y calientisimo en verano, sus calles siguen intactas a mis ojos desde la última vez que las vi, camino por ellas sin poder evitar recordar mi adolescencia aquí, los amores veraniegos que solo vemos en películas, fantásticas vacaciones, visitas que hice en compañía de mis primas y amigos a otras ciudades, para las respectivas fiestas que caracterizan a cada uno de los pueblos, y la gira que hice a los 16 años regalo de mi amada abuela Pina como regalo de graduación de bachiller por allá en la cuarta.


Regresando aquí luego de 20 años y a mis 42, he tenido la gran oportunidad de notar muchas cosas, como dice Emilio Lovera en su chiste "Una vaina es venir como turista y otra emigrar" y así es.

La gente de Santa Caterina tiene costumbres muy arraigadas, en su mayoría poblada por adultos mayores, pues los jóvenes se van a estudiar a otras ciudades, lo que les da la oportunidad de "escapar" de costumbres tan rígidas, muchos otros viven en casas de campo en las afueras del pueblo, increíblemente para evitar ser criticados, evaluados y vigilados por todos, y es que, el Santa Caterines necesita saberlo todo, y de hecho, lo sabe todo, así que esto convierte a la experiencia de los escapistas en un total fracaso.


Por otra parte puedo agregar que en Sicilia, el Italiano si te encuentra en la calle o negocio no da los buenos días si no te conoce, es más, si saludas se extrañan. En una de mis experiencias tempranas en esta sociedad puedo contar lo siguiente: me encontraba en un café con dos amigos, al terminar el encuentro, noto que una señora mayor tiene dificultad de abrir la puerta del lugar, por lo que me adelanto y se la abro diciendo "Buenos días señora", ella me observa extrañada y responde "Disculpe, la conozco?" a lo que yo, con la dulzura que me caracteriza le digo "No, y a la amabilidad tampoco", se quedó pensativa, creo que no entendió los primeros segundos, pero descubrí al alejarme que el mensaje había llegado efectivamente al ver esos ojos pelaos. Fue ahí en ese momento cuando me di cuenta del gran trabajo que tenía como Terapeuta Psicosocial y agente de cambio, desde ese día me he dado a la tarea de saludar en voz fuerte y firme al entrar a un negocio o presentarme en algún lugar, aún de vez en cuando me provoca gritarles MAL EDUCADOOOSSS!!! Pero luego recuerdo que soy terapeuta y se me pasa. Transcurren los días y aun sigo sin obtener una respuesta, sobre todo de los jóvenes que no son los mismos que frecuentaba cuando tenía 16 años.

Es duro acostumbrarse al estilo de vida que lleva el Italiano aquí en Sicilia, donde el día comienza a las 9am, hay una pausa entre el medio día y la tarde de unas 5 horas, con esto quiero decir que los negocios abren a las 9am cierran a la 1pm, abren de nuevo a las 5pm para cerrar a las 7pm, osea pierden 5 horas de productividad si no es más, pero esta es la vida aquí. Ahora comprendo a Viktor Frankl que dijo "cuando hablo en Latinoamerica me comprenden, en Europa no".
 
Aun me levanto como un búho a las 5am, tomo mi respectivo café, leo noticias sobre Venezuela, twitteo una que otra cosa (@fratizia ) sobre lo que pienso o me parece importante, noticias internacionales, el isis, la tercera guerra mundial que algunos analistas consideran puede explotar este verano y sin falta leo la palabra diaria que me inspira para realizar muchos proyectos futuros junto con mi colega Terapeuta Psicosocial que se encuentra en Bari.


Aquí la gente es muy católica, pero el católico que no practica lo que predica, país de la política que llega a todos los recovecos, donde para entablar una amistad verdadera requieren años para llegar a la confianza, donde pasa de todo y nadie sabe nada, donde nació la mafia y aun así tienen las agallas de decir que el Venezolano - Latinoamericano es tramposo y flojo.

Los docentes trabajan medio día de 8am a 11:30am, llegan cansadisimos a reposar toda la tarde, eso me recuerda a los flojos de nuestros docentes que comienzan el día a las 5am y no llegan a casa más temprano de las 8pm en el mejor de los casos, el docente Venezolano que no tiene un solo trabajo sino dos y de paso continúa formándose en las noches con alguna otra carrera o especialidad y así muchos otros profesionales.


El flojo del Venezolano llega aquí  a Europa para limpiar, cuidar, cargar bolsas, limpiar las calles donde caminan los trabajadores Europeos, el flojo del Venezolano se para a las 6am aun esperando que el trabajador Europeo comience el día a las 9am, el tramposo del Venezolano es pagado miserablemente en un trabajo en negro (no legal aun cuando tiene doble nacionalidad) por el honesto Europeo, el tramposo del Venezolano se le ve aun saludando por las calles y cuando ve a alguien hablando Venezolano (porque tenemos un estilo único al hablar) se le iluminan los ojos y enseguida se acerca a saludar, al flojo del Venezolano aún se le ve por ahí, echándole piernas y abriéndose camino donde no lo hay para él, al flojo del Venezolano se le sale lo mejor de sí aun cuando el panorama no promete, al tramposo y flojo del Venezolano aún lo vemos por ahí ayudando y apoyando a los Europeos aun cuando no lo merecen, al flojo y tramposo del Venezolano se le ve por ahí riendo de sus desgracias, contando y compartiendo sus anécdotas para ayudar a otros que llegan con las mismas esperanzas en cualquier grupo de facebook, café o parque.

Al flojo del Venezolano lo que le sobra es empuje, valentía y asertividad, así que si has emigrado y piensas que no puedes más, mira a tu alrededor y pregúntate: esta gente estaría en la capacidad de enrumbarse en el mismo barco que tu? Seguramente se hecharian 3 peos en el primer intento.

Por mi parte tengo mucho que agradecer a esta tierra que me recibió con los brazos abiertos y la cual me brindó una vida nueva llena de oportunidades.

A ti Venezolano te digo, caminante no hay camino, se hace camino al andar. Si tu experiencia ha sido otra, toma esta publicación como información sobre lo que sucede a otros.

Dedicado a todos los Venezolanos en el exterior que piensan que han fracasado.

Si te encuentras en el exterior y requieres atención psicoterapéutica a precios económicos  por no decir regalados vía skype, escribe a frattallone.patrizia@gmail.com para recibir nuestros planes. La distancia ya no es una barrera.